Agosto y sus fiestas de pueblo

Agosto, este mes caluroso, agobiante y repleto de fiestas y verbenas en todos los
pueblos de esta, nuestra tierra.
No seré yo quien se libre de este tipo de saraos, con familia incluida, concretamente es
el primer fin de semana del mes estival.


Todo comienza en un pequeño pueblo, aproximadamente de unos 50 habitantes, en el
que he pasado gran parte de la mitad de los veranos de mi niñez siendo una niña
gorda, guapa pero gorda y he pasado todos esos años de mi vida escuchando la misma
frase “¡Ay! bonita, si adelgazaras un poquito con lo guapa que eres”
Por supuesto, las cosas no han cambiado y aunque ya sé lo que me va a tocar cada año
mientras siga pisando las tierras hago la maleta concienzudamente, porque ¡oye! Ya
que me van a recordar lo entrada en carnes que estoy, lo bien que estaría con esos
kilos demás y un sin fin de palabras bonitas más que lo hagan con motivos. Y es ahí
cuando yo lleno mi maleta de vestidos ajustados (para marcar bien de curvas), escotes
por el ombligo y similares.
Cuando llego a esa “maravillosa” población y entro en casa, la primera en recordarme
mi condición física es mi abuela, no vaya a ser que se me haya olvidado mirarme al
espejo y el trayecto de una hora de coche me haya dejado los kilos por la autovía y
¡menudo disgusto!
Por supuesto, esto sólo era el principio.

 

Cuando salgo a la calle, después de ponerme uno de mis escotes, pintarme el ojo, y los
labios bien rojos es el momento de empezar a encontrarme con diversas
personalidades de la vecindad, esas señoras de 70 para arriba, por supuesto entradas
en carnes quienes me dedican piropos como:
“Ojo, lo gorda que estás” (DEB: ¡Pues como usted, vamos a la par!
“Estás rellenita eh” ¡Como el roscón de Reyes, señora!
Es entonces cuando mi conciencia se pone en marcha y existe esta conversación
DEB: ¿Qué piensa que no me he mirado al espejo y me he dado cuenta que soy una
curvygirl?
CONCIENCIA: Ja ja ja
D: “Con lo follable que yo me encuentro”
C: ¿Hablamos de modestia?
Mientras cada una de esas coetáneas de mi maravillosa abuela me deleitan con las
definiciones sobre mi cuerpo, mi conciencia y yo mantenemos una conversación (Más
que nada para no soltar perlas por la boca y mandar a freir espárragos a todas esas
que se dedican a recordarnos el cuerpo que tenemos sin mirarse al espejo)
A la conclusión que llego es que me quiero demasiado, me gusta mi culo, mi escote, y
me quiero demasiado como para perder parte de mí misma.
Eres divina, ¡QUIÉRETE!

FIRMADO DEBORA HM

LOLITAS TALLAS GRANDES VESTIDOS DE FIESTA DESDE TALLA 46

3 pensamientos en “Agosto y sus fiestas de pueblo

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