Jessamyn Stanley: Las curvas que

Jessamyn Stanley es una hermosa mujer de tez morena que, abogando por la aceptación de todas las figuras del cuerpo, se encarga de llevar la paz, armonía y amor que se lleva consigo la práctica del yoga a las mujeres alrededor del mundo.

Cuando se habla de yoga, la primera imagen que viene a la mente, es de alguien muy delgado, con un cuerpo muy definido, en un ambiente idílico y haciendo posturas que pensamos, jamás podríamos hacer si no llevamos años de práctica. Esto hace que muchas personas que no se ajusten al tipo de cuerpo que se supone se debería tener para practicar yoga, se sientan cohibidas de hacerlo.

Este no es el caso de Jessamyn Stanley, una mujer curvy de 30 años de edad, que ha demostrado que no importa el tipo de cuerpo que se tenga, cuando en realidad se desea hacer algo. Ella practica yoga, y ha convertido su amor por esta práctica, en un modo de lograr visibilidad en las redes sociales, con más 300.000 seguidores en Instagram, más de 13.000 suscriptores en su canal de Youtube y 115.000 amigos en Facebook; donde ha alterado las creencias existentes sobre la práctica del yoga, convirtiéndolas en un espacio en donde comparte con todos sus opiniones sobre la aceptación del propio cuerpo y del espacio que ocupamos con él.

El tipo de yoga que practica Stanley, es uno de los tipos que requiere más potencia y vitalidad, el Vinyasa-flow, en el que se van uniendo varias posturas para crear una secuencia.  Sus sesiones de entrenamiento se basan en un enfoque corporal positivo, que se centra más en cómo se siente el cuerpo, que en como se ve, basándose en su propia experiencia personal.

Ha realizado diferentes comerciales, tiene un blog, presenta un podcast de yoga y estilo de vida, llamado Jessamyn lo explica todo, y tiene su propio libro, Every Body Yoga, que ha sido un éxito de ventas, en fin, una vida plena de actividades, sin limitaciones por su peso, llevando a cabo su propia cruzada por darle presencia a los cuerpos curvys en la yoga.

Sus inicios en el yoga

Jessamyn comenzó con la práctica del yoga, cuando tenía 16 años, siendo en su propias palabras, la persona más grande en el lugar, y le pareció que el yoga era una disciplina extremadamente difícil, pero esto lo tomó como un desafío y aunque en ese momento se dio cuenta que era buena para el yoga, se salió de la clase, afirmando que nunca más lo volvería a hacer.

Sin embargo, pasaron siete años para que volviera a retomar la práctica del yoga, cuando estaba pasando por una fuerte depresión, y  a pesar de lo difícil que fue recomenzar, ella decidió seguir adelante.

Como ha evolucionado el yoga de Jessamyn

Su trabajo de yoga ha cambiado y ha sufrido una evolución a lo largo de los años. Desde su primera vez, donde se conformaba con repetir movimientos; hasta la incorporación de técnicas de meditación y de respiración, cuando comenzó a realizar las prácticas en casa.

Luego su prácticas se fueron volviendo cada vez más atléticas, y comenzó a aprender todas las posturas que le fueran posible. Para ella el yoga es una forma de conocerse a sí mismo, que la ha llevado  ser una persona más compasiva, no solo con ella misma, sino con las demás personas.

Una inspiración para las curvys

A ella le parece increíble que cada vez más personas, rompan el estereotipo de que el yoga es para personas delgadas, y hallan más personas tallas grandes comenzando a practicar yoga. Y no solo es la práctica del yoga, para Jessamyn, la práctica del yoga la ha llevado a darse cuenta que la razón por la que estamos aquí es amarnos indiscriminadamente.

Ella afirma que la mayoría de las personas, cuando ven a otra ocupando espacios que supuestamente no le corresponden, sienten miedo, y tratan de menospreciar tu trabajo o lo que estás haciendo.

Como profesora de yoga curvy, que trabaja en un área normalmente dirigida a personas delgadas, ha sentido algún tipo de menosprecio. Porque le gente le teme a lo que piensa y personifica, pero ella sigue en los suyo: hacer lo que está haciendo, derribando muros.

Jessamyn sabe que no todas las miles de personas que practican yoga son talla 34, y que hay ancianos, gordos, personas bajitas que practican yoga, pero no tienen la oportunidad ante los medios de convertirse en referencia, por eso para ella mostrar sus prácticas de yoga, son una herramienta para que la gente se acepte y mejore su autoestima.

En las clases de Jessamyn, la atención se centra en el como se siente la persona, nunca en el como me veo, inspirando a otras personas que entran como curvys a dejar de lado los prejuicios, que afirman que solo las personas delgadas pueden hacer yoga, ya que este es un estilo de vida para todos, sin importar la forma o el tamaño que tengas.

Además de todo, es una experta en ignorar a las personas que se manejan a través del odio. A las personas que les atemoriza iniciar la práctica del yoga por el miedo a sentirse señaladas y ser objeto de burlas, les dice que ella sabe lo que se siente, que siempre los van a señalar por ser distintos, pero que lo único que se puede hacer es controlar a como se reacciona a eso y no dejar que afecte tus expectativas ni que sea una definición de lo que eres como persona.

Nunca, aconseja Jessamyn, debe uno sentirse decepcionado de si mismo, y mucho menos por como luce el cuerpo. Usar el cuerpo como excusa para no hacer algo, es hacerle un daño a la salud.

Por último, recordemos siempre primero que todo, que tu cuerpo es normal y perfecto. Hay que dejar de pensar que debería verse de una manera determinada.

Luego, dejar de centrar toda la atención solo en perder peso, o en verse saludable, según los estándares, sino solo enfocarse en sentirse bien.

Estos deberían ser los únicos objetivos que lleven a la práctica del yoga: estar en un lugar donde uno se pueda sentir bien como persona. Debemos rechazar la idea impuesta desde la infancia, en que ser curvy es malo, hay que cambiar esa forma de pensar. Las curvas que poseamos son parte de nuestra esencia, y pueden ser la fuente de nuestro poder y de nuestra fuerza. Inspirémonos en historias como la de Jessamyn y hagamos lo que realmente queremos y podemos hacer.

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