La dificultad de encontrar empleo por tu talla: ¿Modelo o azafata? Si eres curvy, la respuesta es no

En la actualidad, la apariencia sigue siendo aún determinante para encontrar determinados tipos de trabajo, sobre todo si estos dependen de la talla de la personas, tales como azafatas, modelos, dependientas y anfitrionas, en los que se exige una constitución delgada y ajustada a los cánones reglamentados por el mundo de la moda y de la publicidad. Rasgos o looks pueden ser disimulados, como pueden ser los tatuajes o el color del cabello, pero es imposible ocultar una talla 42 o 46.

Ser una chica curvy puede representar un obstáculo si deseas pertenecer a las siguientes profesiones

Actualmente, los estigmas con respecto al peso y la edad suelen ser unos de los aspectos más álgidos de discriminación laboral. Siguiendo muy de cerca el color de piel y la nacionalidad de procedencia, portar una talla 46 de pantalón suele ser otro de los múltiples inconvenientes los cuales debes sumarle a la aventura de abrirte paso como mujer empoderada dentro del campo laboral de tu preferencia.

En estos trabajos, en los que la apariencia al parecer juega un papel primordial, tener unos kilos de más o no ajustarse a los patrones estéticamente establecidos, puede ser determinante a la hora de conseguir un puesto de trabajo, bien sea porque el empleador considere que son personas poco atractivas, o porque simplemente no poseen uniformes de esas tallas.

Talla Grande. Un título que puede resultar un peso para muchas

Poseer una talla grande ha sido el motivo para que muchas personas sean rechazados en variados empleos, en los que las frases “se requiere buena presencia” se convierte en el mayor obstáculo a superar. Que una persona no se ajuste a los patrones establecidos y que sea de una talla grande, no es determinante  de la capacidad ni del talento que tenga esa persona para realizar un determinado trabajo. Es totalmente indignante ver como personas realmente talentosas, son discriminadas, solo por el hecho de ser de tallas grandes. En este caso surgen preguntas que deberían ser contestadas y que de seguro causaran polémica: ¿Si eres dependienta al cliente le causará malestar ver que eres de talla grande?, ¿una azafata de talla grande causará sensación de incomodidad?.. . y así otras por el estilo.

Para muchas chicas, ser curvy se convierte en un impedimento más a la hora de encontrar su trabajo ideal

¿Apariencia o capacidad? Retos de ser una mujer curvy

La búsqueda laboral resulta un campo minado a sortear si eres una mujer curvy. El hecho de estar muy bien calificada y poseer una extensa experiencia en determinada área, no es relevante a la hora de conseguir empleo en ciertos sectores, sobre todos aquellos relacionados con la atención al público si tienes una talla mayor al promedio ideal.

Son millones las mujeres que están buscando empleo en estos momentos a nivel global, muchas de las cuales denuncian sufrir discriminación de algún tipo por su aspecto físico, aseverando que, a pesar de que sus currículum se adaptan a los requerimientos, son rechazadas porque su imagen no se ajusta al canon de belleza que desea transmitir dicha empresa.

Frases como “estás muy gorda para este trabajo” o  “te verías mejor con unos cuantos kilos de menos”, son apenas algunos de los comentarios que tienen que enfrentar las personas de talla grande a la hora de optar por algún un puesto de atención al público. Muchas veces el empleador le dice al que está buscando el empleo que tiene la mejor hoja de vida de todos los postulantes, pero que se está demasiado “gorda” para realizar el trabajo, e incluso se atreve a sugerir dietas para que logre dar la talla.

Chicas Curvys. Lo que opinan los expertos de Recursos Humanos

En los trabajos de atención al público, como dependientas u azafatas, es mejor el talento y contar con un empleado que sepa de lo que está hablando, que trate al cliente con amabilidad, que tener un empleado que solo sea una imagen bonita.

Especialistas en procesos de selección de personal, rechazan este tipo de actitud, considerando que se puede hasta denunciar en los organismos competentes; pero dicen que son situaciones que a pesar de todo, se presentan cada vez con menos frecuencia, sobre todo en empresas grandes o multinacionales, ya que suelen estar más controladas. Sin embargo, sigue siendo una situación común en las pequeñas y medianas empresas.

El «problema de ser curvy»

En los negocios en los que se mantiene un contacto directo con el cliente, como en las tiendas de ropa, se tiene en cuenta el producto que se ofrece y a partir de allí  se elige el personal que más se ajuste a lo que se ofrece, pensando siempre que el cliente se va a sentir más cómodo ante alguien que presente sus mismas características.

Aerolíneas, tiendas departamentales y demás suelen descartar a las mujeres de talla grande por su aspecto

Lo que no se puede ocultar, es que la mayoría de las vendedoras en las tiendas de ropa, suelen ser muy delgadas, coincidiendo con las tallas más buscadas por los clientes.  Las tallas superiores a la 42 representan apenas una pequeña fracción de lo ofrecido por la mayoría de las tiendas, lo que trae como consecuencia que el personal contratado de tallas grandes, sea también muy reducido.

Se considera que los puestos de cara al público están generalmente dominados por las mujeres, siendo la presión que se realiza sobre ellas muy superior a la realizada a los hombres en puestos similares. A la discriminación por motivo de peso se le llama discriminación gordofóbica, que afecta la autoestima de la persona que la padece, y, que en determinadas oportunidades, puede hacer que la persona que la padece tenga conductas auto agresivas.

Para una mujer mantener un aspecto comercial, que se ajuste a lo que es considerado atractivo a nivel publicitario, es una forma de discriminación machista, que afecta a la autoestima, ya que la hace creer que si posee una talla grande, ya no es apta para realizar determinados trabajos.

Curvys rompiendo estereotipos. El caso de las azafatas rusas

Sin embargo, ya se están presentando precedentes a nivel mundial, como es el caso de las dos azafatas rusas, que ganaron una demanda a la aerolínea en la que trabajaban, por ser discriminadas por tener tallas grandes, ya que su talla era superior a la 42 y además superaban los 40 años. Por el hecho de superar la talla 42, las dos azafatas sufrieron una reducción de sueldo y se les destinó a vuelos muchos más cortos, de carácter nacional. Ambas ganaron la indemnización y además la aerolínea fue amonestada y el tribunal dictaminó que no pueden decirle a su personal que talla de ropa usar. Sin embargo, no se acusó a la aerolínea de prácticas discriminatorias.

Hay que cambiar los conceptos de belleza y tratar de que toda mujer sea valorada, no por la talla que use, sino por sus capacidades, inteligencia y logros realizados. Pero no solo se trata de las mujeres, ya que los hombres también suelen sufrir este tipo de discriminación, cuando se trata de conseguir empleo de cara al público, si bien es mucha más agresivo y se da con más frecuencia en las mujeres.

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