Una novia de talla grande

Cuando conté en mi entorno que nos casábamos, nosotros que decíamos “no nos vamos a casar nunca”, aparte de mirarnos un poco mal por el cambio de la decisión hubo muchas preguntas acerca del acontecimiento pero sin duda una de las principales fue:

 

“Perderás unos kilos para la boda, ¿no?”

 

Por supuesto, mi respuesta siempre era rotunda: NO. Sinceramente, me enfadaba que me hicieran esa pregunta soy gorda 365 días al año, no iba a dejar de serlo. No entiendo que haya gente que cambien su físico por vestirse de novia, que lo respeto pero no lo comparto. Cada persona tenemos un cuerpo, unas características y no por cambiar tu estado civil tienes que cambiar lo demás.

 

Como ya sabéis soy gorda de nacimiento

 

¡Bien! Pues como todas sabéis entre los preparativos se encuentra la búsqueda del VESTIDO de tu vida, para mí otra insensatez, me casaba en una casa rural, en abril, y soy un pato mareado andando con tacones. Conclusión: Iba a ser una novia-cuadro.

 

Empecé buscando ideas de cómo me gustaría que fuera mi vestido porque como ya he comentado el tema de casarme no estaba en mis planes y tampoco estaba en mis planes el vestido de mis sueños, ni pensaba en ser una princesa ni mucho menos. La verdad, pensaba que acabaría siendo una merengue con todos los vestidos que veía en la red, así que tomé la determinación de echarme a las calles y patearme Madrid en busca de tiendas de vestidos de novia. ¡Meeck! Error.

 

Mi primera idea era un corte sirena, para ir marcando bien de culo, caderas. Que oye, es lo que realmente a mí me gusta.

 

Primera tienda:

 

DEB: Hola, me caso en Abril y querría un vestido de corte sire….

TIENDA: Un corte sirena para tu figura… ¿Estás segura?

D: Si, estoy segura

T: Eh…. No te lo recomiendo, te saco alguna otra cosa

D: Bueno

CONCIENCIA: Esta tía no sabe lo que dice

 

Cuando salí de la tienda, iba con mis amigas, nos miramos y supe que no iba a ser un camino de rosas pero lo conseguiría. Aparte de gorda, también soy cabezona.

 

Después de las primeras tiendas, caí en la red internauta y buscaba novias curvy fue entonces cuando mi búsqueda cambió.

 

Encontré mi vestido de princesa, con un corte parecido al sirena sin serlo, ajustado en caderas, con escote de infarto que me obligó a ir sin sujetador y el cual me hizo sentir la princesa de mi cuento, una novia sexy.

 

Chicas curvys, gordas, rellenitas, o como queráis definiros, NUNCA escuchéis a nadie que no seáis vosotras mismas. Sobre todo si es algo tan importante como el día de tu boda.

Eres divina, ¡QUIÉRETE!

Firmado: DEBORA HM

www.lolitastallasgrandes.com 

 

Agosto y sus fiestas de pueblo

Agosto, este mes caluroso, agobiante y repleto de fiestas y verbenas en todos los
pueblos de esta, nuestra tierra.
No seré yo quien se libre de este tipo de saraos, con familia incluida, concretamente es
el primer fin de semana del mes estival.


Todo comienza en un pequeño pueblo, aproximadamente de unos 50 habitantes, en el
que he pasado gran parte de la mitad de los veranos de mi niñez siendo una niña
gorda, guapa pero gorda y he pasado todos esos años de mi vida escuchando la misma
frase “¡Ay! bonita, si adelgazaras un poquito con lo guapa que eres”
Por supuesto, las cosas no han cambiado y aunque ya sé lo que me va a tocar cada año
mientras siga pisando las tierras hago la maleta concienzudamente, porque ¡oye! Ya
que me van a recordar lo entrada en carnes que estoy, lo bien que estaría con esos
kilos demás y un sin fin de palabras bonitas más que lo hagan con motivos. Y es ahí
cuando yo lleno mi maleta de vestidos ajustados (para marcar bien de curvas), escotes
por el ombligo y similares.
Cuando llego a esa “maravillosa” población y entro en casa, la primera en recordarme
mi condición física es mi abuela, no vaya a ser que se me haya olvidado mirarme al
espejo y el trayecto de una hora de coche me haya dejado los kilos por la autovía y
¡menudo disgusto!
Por supuesto, esto sólo era el principio.

 

Cuando salgo a la calle, después de ponerme uno de mis escotes, pintarme el ojo, y los
labios bien rojos es el momento de empezar a encontrarme con diversas
personalidades de la vecindad, esas señoras de 70 para arriba, por supuesto entradas
en carnes quienes me dedican piropos como:
“Ojo, lo gorda que estás” (DEB: ¡Pues como usted, vamos a la par!
“Estás rellenita eh” ¡Como el roscón de Reyes, señora!
Es entonces cuando mi conciencia se pone en marcha y existe esta conversación
DEB: ¿Qué piensa que no me he mirado al espejo y me he dado cuenta que soy una
curvygirl?
CONCIENCIA: Ja ja ja
D: “Con lo follable que yo me encuentro”
C: ¿Hablamos de modestia?
Mientras cada una de esas coetáneas de mi maravillosa abuela me deleitan con las
definiciones sobre mi cuerpo, mi conciencia y yo mantenemos una conversación (Más
que nada para no soltar perlas por la boca y mandar a freir espárragos a todas esas
que se dedican a recordarnos el cuerpo que tenemos sin mirarse al espejo)
A la conclusión que llego es que me quiero demasiado, me gusta mi culo, mi escote, y
me quiero demasiado como para perder parte de mí misma.
Eres divina, ¡QUIÉRETE!

FIRMADO DEBORA HM

LOLITAS TALLAS GRANDES VESTIDOS DE FIESTA DESDE TALLA 46